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Creemos que es real, pero no lo es.

Maarten y yo nos encontramos en Brasil. Nos sentimos conectados con una tierra rica y abundante, que nos nutre siempre que nos encontramos cerca de ella.

Ilustración de Geffen Refaeli

Pero, ¿Qué ocurre cuando estamos en la ciudad? No conseguimos conectarnos, nos sentimos mentales. Y mi mente vuelve a explicarme lo que hace años que pienso. Os lo expongo muy resumidamente:

El ser es un organismo finísimo, altamente sensible, a través de sus sentidos, se integra en el entorno e intercambia información con este. El entorno transmite información sobre las posibilidades de esconderse en busca de protección, sobre los lugares de reposo donde descansar, y recuperar para restaurarse, y sobre todo, del acceso a fuentes de alimento y remedio.

Ilustración de Geffen Refaeli

Por ejemplo: ¿Os habéis fijado que cuando estáis en la naturaleza se calma el hambre y la sed disminuye? La sensación de ansiedad es la que muchas veces provoca que sintamos sensación de hambre, pero es una “hambre mental”.
En la ciudad es esta misma ansiedad la que nos empuja a entrar en un comercio y comprar una golosina, o a sentarnos en una terraza y consumir una bebida…

Pero, ¿Qué ocurre cuando donde nos encontramos es un entorno en el que todo lo que nos rodea manda información de vida y nutrición, como en un bosque?
Nuestros sentidos se apaciguan, no sufren ni se estresa el cuerpo porque recibe información de que hay alimento y remedios disponibles. Hierbas, frutos, raíces, hongos, elementos vivos que en caso de necesidad nos servirían de alimento y evitarían que muriéramos de inanición.

Figura 2 de Ilustración paisaje epigenético de Waddington

Los humanos somos hechos de instintos, de intuición, como los demás animales. Es por ello que el invento de las ciudades es una construcción mental, solamente mental, ficticia a nivel de la vida y la biosfera, completamente irrelevante, es falso, es enfermo.
Se construye sobre una idea solo mental, desconectada del cuerpo.

Hay supermercados con alimentos disponibles, el cuerpo los percibe, pero estos, son solo obtenibles a cambio de unos objetos de papel o de latón, ¿No es cierto?. Los alimentos se encuentran amontonados en locales privados, no crecen en las aceras, ni se obtienen en excavar el suelo. Por que el asfalto corta esa comunicación con la tierra.

Ilustración de Geffen Refaeli

Bien, llegados a este punto me gustaría compartir que hace días estuve viendo a un hombre sabio, en Rio de Janeiro, que durante años trabajó como enfermero, y de vez en cuando, establecía contacto con las tribus indígenas de su país.

En una ocasión un miembro de la comunidad indígena le acompañó a la ciudad de Brasilia, este hombre entró en una tienda y salió de ella comiéndose un plátano, y tras de él el empleado les siguió reclamando su pieza de latón. 
Cómo podréis imaginar, para aquel hombre del amazonas no había explicación y por eso exclamaba, “¿Cómo? ¡Pero si esta banana es de la madre tierra!” Este es un claro ejemplo de cómo el actual, es solo un paradigma mental, que aunque se remonte a siglos, es solo un sistema que se puede ignorar y construir otros, donde no moriríamos de hambre si no tubiéramos un objeto de latón o de papel. La tierra provee para todos, si la respetamos.

Sí, ya lo se, lo que estoy diciendo no es nuevo para tí, pero no por ello es menos importante recordarlo y reflexionar sobre ello. No debemos olvidarnos de esto, hay que vivir presente y junto con esta noción, cada día.

Ilustración de Geffen Refaeli

Este hombre sabio, también me contó que tras acompañar el nacimiento de sesenta bebés en el hospital donde trabajaba, acompañó en una misión a una matrona indígena, según él la mujer más sabia, a acompañar el parto a una mujer de la comunidad indígena.  Fue ahí donde la matrona le explicó que en esta comunidad, se sabe que los hijos, los bebés, nacen porque la tierra los llama, es la tierra la que inicia el nacimiento, a través de la madre. La fuerza de la tierra que atrae a su semilla, a través de la fuerza de la gravedad.

Entonces él se preguntó y ¿En la ciudad? ¿Cómo será? La mujer ni siquiera puede aprovechar la fuerza de la gravedad que la atrae a la tierra para realizar el nacimiento.