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La matrona del Valle de Tsaranoro

Siguiendo virtualmente la formación de salud mental perinatal que imparte Ibone Olza y es una fantástica oportunidad para explorar la perinatalidad en las diversas culturas que voy conociendo.

He conocido a la matrona del Valle de Tsaranoro, en Madagascar, que no solo ayuda en los partos de las mujeres de su pueblo, si no a las mujeres de todo el Valle.

El valle recoge varias aldeas, separadas por largas distancias, caminos de tierra roja entre montañas, caminos que muchas recorren descalzas, como acostumbran. Esto implica que las mujeres, o ella, deben desplazarse a pie, para encontrarse y hacer juntas el trabajo de parto. En caso de complicaciones el hospital más cercano está a casi un día de distancia, es importante la organización.

La vida de las personas campesinas en Madagascar es muy dura, pero también de una belleza sobrecogedora.

En este poblado coincide que la matrona es la reina del valle, literalmente es la mujer del rei. El rei y la reina de los parajes viven en casas de paja y barro igual que los demás habitantes. La diferencia entre ellos y el pueblo solo los nativos la saben.

La reina se llama Madame Kajy y es una mujer alta, no de estatura si no de espíritu, su presencia invita al respeto.

La casa en que vive es la misma casa de partos, y es en su cama que la mayoría de las mujeres del poblado dan a luz. A la forma tradicional, las técnicas que utiliza para ayudar a la mujer y al bebé son con las manos desnudas. Ayudándose de tijeras o hoja de metal, para posteriormente dejar que el tejido cicatrice solo, no hay agujas ni hilo de sutura.

Empiezo a entender la ambivalencia de sentimientos en las embarazadas que, a veces, no se atreven con su tierno querer a dar nombre al bebé que esperan, ni siquiera a hablar de él. En hacer referencia al bebé en ellas se despierta una mirada de enorme felicidad.

A mí personalmente lo que más me gusta de trabajar con las mujeres embarazadas es su conexión con el no saber. Es por su apertura a lo infinito, una sabiduría que siempre me gusta sentir resonar.

En Madagascar más del noventa por ciento de la población es agricultora. El mayor cultivo es de arroz, pero en esta isla, clasificada como el cuarto país más pobre del mundo, crece de todo.

Dentro de la tierra hay cuevas de oro y piedras preciosas. A pesar de ello, la mayor parte de los recursos que nacen y se producen salen del corazón de la tierra para ir a parar a los barcos, el comercio que les espera para repartirlos por el mundo.

Personalmente veo a los habitantes de Madagascar como gente satisfecha y enormemente pacífica.

En la mayor parte del territorio no ha llegado la luz eléctrica, por tanto, ni la televisión ni internet. Son gente de mucha pureza e inocencia.

Tantos temas interesantes sobre los que yo les preguntaría, y no siempre es fácil, ya que tanto es diferente entre nosotras, al margen de ello, nos sentimos en unos silencios largos. Su mirada, el silencio y sus gestos de descanso, me dan mucha información, es como si vibrase en el aire. Como si el aire se llenase de palabras, pero de palabras que no sabemos decir. La distancia cultural es un abismo insalvable por ahora.

Por más que hablamos no puedo ayudar con mi nueva y joven profesión. Quisisera explorar con ellas las profundidades de los procesos. Pero solo las puedo mirar a los ojos, con una sonrisa de oreja a oreja, y así nos quedamos las dos durante un minuto o dos. Mirándonos. Ellas con su barriga que me mira y yo que le sonrío. Y es a ella, esta mujer embarazada a quien quisiera hacer tantas preguntas!

Repetir lo que ellas hacen, ayudarlas con las labores domésticas, son cosas que nos acercan. La mentalidad es muy sencilla, no se hacen demasiadas preguntas, no piensan más allá, no se si es por necesidad, por la falta de escolarización…La psicología es un terreno todavía inexplorado para la población.

Madam Kajy sigue pulcramente todas las tradiciones. Bendice a quien se cruza con unas palabras dulces y melodiosas, yo la sigo entre las hierbas y los pies descalzos, ya que vamos juntas al dispensario, es día de visita y las mujeres embarazadas van pasando a hacer los controles rutinarios, al final de la mañana hemos visitado a once de ellas.

Es difícil encontrar mujeres mayores que la matrona, Madam Kajy tendrá unos cincuenta años. La esperanza de vida media es de alrededor de los cincuenta y cuatro años.

En estas poblaciones la vida es corta y la muerte se presenta con su fuerza imprevisible, pero el tiempo se dilata y pasa lento, no lleva reloj,  si no el ritmo de los ciclos que mueven a todos los seres vivos.

Askar Camp Palestina

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Después de una larga travesía en varios autobuses llego a la ciudad entre montes de Nablus. Una asombrosa ciudad que cubre un valle del “West Bank” . Nablus se erige majestuosa y con una energía de festividad. Percibo una energía especial, y es que esta noche se celebra el nacimiento de Mohammad, el profeta de los musulmanes. En la ciudad se respira una fuerte alegría, casi extática. La ciudad está llena de magia.

el-dia-de-mohammadAtravesando el mercado, Francesca una voluntaria italiana y yo, parecemos ser las dos extrañas del lugar. Las transeúntes jóvenes nos miran, sonríen, y cuchichean entre ellas, se alegran de vernos…

En la mañana siguiente nos recoge un pequeño autobús, completamente raído que nos lleva por las calles grises de esta pequeña ciudad, entre botes y saltos, y al ritmo de la alegre música árabe, mientras recogemos, casa por casa a los muchachos y muchachas con discapacidad que componen el centro de necesidades especiales. Vamos en dirección al campo de refugiados de Askar, en él, estos jóvenes pasan todas las mañanas. No quedan asientos libres.

Askar es uno de los campos de refugiados que circundan Nablus, sus habitantes llevan más de cincuenta años esperando una resolución más favorable, pero por el camino, muchas personas han encontrado un buen lugar para hacerse grandes, para crecer, y construir sentido de lo común.

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“Askar Development Center” es un buen ejemplo de ello. Bajo su cobijo está el centro donde estos muchachos aprenden y se relacionan.
Todo empezó en 1992, cuando los tres viejos amigos que fundaron esta cooperación, saliendo de la cárcel israelí tras pasar cinco años en ella, se unieron con el sueño de que Palestina fuera un territorio de cultura, así, empezarían construyendo una biblioteca. Esta misma inspiración, mucho más nutrida por la experiencia de más de veinte años, sigue palpable a día de hoy. Es de admirar.

“Teníamos miles de ideas,” me cuenta uno de sus fundadores, “En la cárcel teníamos mucho tiempo, y pensábamos en cientos de posibles proyectos, finalmente nos decidimos por empezar construyendo la biblioteca”. El primer mes reunieron unos 5.000 libros.

Naser Ali, emocionado, comparte, “Cuando confías con fuerza en tu sueño puedes lograr lo que te propongas. No se necesita tanto dinero como ganas de lograrlo, no siempre, nos mantenemos creyendo con fuerza en que nuestros sueños se pueden hacer realidad. Y  mira! Cuando se nos acaba el dinero, nosotros no paramos la actividad, seguimos, siempre seguimos”. Me lo dice en este equipamiento que en comparación con el resto de la ciudad, está especialmente lustroso.

Empezaron con la biblioteca, que se ha expandido, dando lugar a todas las personas del campo. El pueblo se reúne en ella cuando hay algún problema en el campo.

un-cuadre-de-lescolaHoy en día disponen de varios edificios. Uno es el centro para personas con discapacidad, hay guardería, una sala de danza y música, y ahora están construyendo un teatro.
Reciben apoyo económico de una fundación sueca desde sus inicios, y se financian con pequeñas donaciones para necesidades que van surgiendo.

La directora del jardín de infancia, que también forma parte de éste comité, me recibe. Se llama Fadua Ajuri, apoya la integración de los más pequeños con discapacidad en una guardería que se plantea activamente mixta. Me cuenta “Es difícil hacer entender a algunas familias que la discapacidad no ‘se contagia’. Y que es bueno que ambos crezcan juntos. Que aprendan los unos de los otros y que crezcan en la solidaridad” y lamenta que “cada vez traen menos niños, porque entre las madres se dicen que esta es una escuela para discapacitados…”. Por mi parte, me parece que están haciendo un trabajo maravilloso.

En su oficina Amjad Jihad, el presidente de este proyecto inspirador, discute con un joven. En un momento se para para traducirme y me explica, “A un hombre se le quemó la casa aquí en el campo, estos jóvenes le quieren dar una ayuda económica. Estamos discutiendo sobre como le podemos ayudar.”

Me gustaría resaltar que la ayuda económica y el enriquecimiento llega a este campo a través del centro de cultura, la educación y el intercambio de conocimiento… Me parece una buena forma de entrada. Gracias al rigor y confianza que transmiten, gozan de muchas simpatías internacionales, a menudo sus jóvenes bailarines han visitado países extranjeros para compartir su danza con otras culturas. Y a través de visitantes internacionales nos explican que han ampliado la forma de entender su cultura, en el campo de Askar en la actualidad hombres y mujeres gozan de la misma libertad e iniciativa en esta comisión.

Me siento  muy afortunada de presenciar como florecen bellas ideas y salud social de una forma tan ejemplar.