Monthly Archives: juliol 2017

La explicación que no te di

Explícale que te has equivocado.
‘Te acuerdas que ayer te dije que haría lo que pudiera para hacerte viajar?
Pues no es cierto. Te quiero pedir disculpas.
Me he equivocado otra vez.
Te veo y mereces tener tantas oportunidades…
Es tan doloroso que me anula los sentidos.
De repente me encuentro haciéndote promesas…
No es que sea una embustera, es que pierdo el sentido.
Déja que me explique…
Eres tan valiente, eres tan digna, que no puedo soportar la idea de mi privilegio.”
No hay excusas. Yo puedo viajar un año con mis ahorros y ella no podrá viajar ni al país vecino en toda una vida, por más que lo desee.
No podrán prevenirse de la muerte y exhortaran el dolor con cantos a vivo pulmón.
¿Cómo puede ser que África todavía viva en otro mundo?
No queda esperanza, no queda esperanza para estas gentes que se esfuerzan en no caer en la desesperanza.
Yo no podré hacer nada para evitarlo,
Me doy falsas esperanzas, sueños titánicos de una vida, o de dos o de mil
‘Tranquila… esta vez invito yo.”

Segunda carta

Con que a una persona le ayuden mis cartas, ya merece seguir publicándolas…

Para tí MGP,  que me inspiras ; )

Segunda Carta    – Compartimos –

Queridas compañeras y compañeros,

Como estáis? Me encanta que sigáis compartiendo tantas historias, relatos y vivencias.
Este interesantísimo seminario sobre “Epigenética y neurociencia del parto y nacimiento”, nos pilló en camino, así que me detuve en la frontera entre Mozambique y Malawi, y lo vi en un hotel de carretera. Fue muy especial.
 Al terminar quise compartir lo aprendido con mi pareja Maarten, que lo recibió muy interesado.
Ahora me gustaría compartir con vosotras algunas de mis vivencias y reflexiones en Madagascar:
Tras pasar unas semanas en un poblado rural muy remoto y conocer la “matronería” en las zonas más rurales, se me presentó por primera vez el dilema ético:
¿Cómo puedo ayudar a una mujer embarazada sin hablar su idioma?
¿Cómo puedo ayudar a tranquilizarla, si, al no haber visto ella casi nunca a una mujer blanca, mi sola presencia la pone nerviosa?
Acabé por no asistir a ningún parto, pero si que intenté acercarme a ellas para compartir hasta donde sintiera que ellas se sentían seguras.
Sonriéndonos y yo dándoles mis bendiciones básicamente… Acompañando algunos de los controles que hacen las matronas, etc.
Fue este mismo dilema ético que le pregunté a Ibone. Ella asintió, diciendo que siempre que mi acompañamiento viniera de una relación entre la mujer y yo, sería un sitio ético desde donde actuar. Por tanto, primero y esencial es establecer esta amistad intercultural. Estoy en ello, ya os contaré con más detalle.
Por otro lado entendí que hay todo tipo de protocolos muy agresivos en la forma tradicional de atender los partos en estas poblaciones.
Presionando sus barrigas con las manos, y haciendo episiotomías siempre y sin puntos de sutura…
No lo he vivido, pero gracias a un traductor he entendido las palabras de la matrona cuando me lo explicaba.
 También ahí fue cuando pensé, que para acompañar por primera vez un parto, tal vez sería demasiado para mí, así es que, en ese momento, decidí no acompañar ningún parto en la zona. Por este dilema en ese momento sin resolver y por precaución.
Ahora tras haber vivido mis primeras experiencias de parto y sobretodo tras hablar con Ibone lo veo distinto. Por que, como dice Ibone, si hay abuso sobre las mujeres embarazadas el papel de testigo ya es muy importante en el peor de los casos. Habiendo testigos de la violencia, al hacer esta alianza con la mujer puedo ayudar a que la indefensión sea menor, sólo porque hay testigos. Por un lado aprenderé que esto pasa, y está ahí, podré denunciar que está pasando, y por otro lado, sólo por mi presencia como testigo es factible que se reduzca el maltrato.
Así es que ahora, que me veo con más fuerzas, voy a centrarme en ello apreciándolo de esta modo en el poblado en que estoy.
Después de estas primeras semanas de contacto, decidí volver a la bonita ciudad de Antsirabe, para ofrecerme en la maternidad Ave Maria. Un lugar bellísimo para practicar lo aprendido hasta ahora, y también recibir la situación del personal de la clínica, por si ellas necesitaran ayuda o información que yo pudiera proporcionarles.
Ha sido una experiencia inolvidable.
“Una persona que se encarga de la psicología de las embarazadas, esto nos hace mucha falta!” decían. Todas encantadas. Y yo pensando: ¡Qué diferente sería si me presentara en una maternidad en Europa! ¡No se ni si me dejarían estar!
En cambio ahí me dijeron: “Nosotros como personal también lo necesitamos…”
Una gente muy abierta y moderna, la verdad.
Me sentí en seguida muy bien cuidada, así que con valentía y muchas ganas empecé a practicar.
Había una pareja de padres en neonatología, ellos eran muy jóvenes, adolescentes, y venían con sus móviles y entre risas de vergüenza hablando en cuchicheos entre ellos, haciendo bromas, casi como si estuvieran haciendo cola en el supermercado, se sentaban a sacar la leche y se iban por donde habían venido sin más.
Así que me percaté de que nadie estaba al cargo de ellos, y que en la sala no se favorecía que entraran a ver al bebé.
Me daban total autonomía en el centro, así que decidí sentarme con ellos, que en realidad se querían ir a hacer otras cosas, pero fue súper bonito, como poco a poco, fuimos entrando en un clima de respeto, interés y escucha.
Una conversación muy bonita que nunca olvidaré, sobre sentir la tristeza y el miedo, abrazarlas y atreverse a amar. Al día siguiente los dos entraban de la mano a verle, ¡fue tan bonito!
Otro día acompañé a una mujer en su parto, y sentí que le hacía sentir bien mi presencia respirando con ella, en silencio, pero solo estar ahí de pie a su lado, sentí que le daba fuerzas. Y tras nacer su bebé me lo dijo, y también me compartió cuanto dolor sentía, y pensé que eso era justo lo que quería, estar ahí cuando ella necesitaba expresar y decir que sentía ese dolor en el cuerpo.
En otra ocasión un bebé nació en la clínica moradito de la falta de oxígeno, y lo tenían en cuidados especiales por 36 horas. En este tiempo a penas dejaban entrar al padre a regañadientes, y se quejaban de que tenían que darle explicaciones sobre lo que hacían, de que él “las estaba poniendo en duda como profesionales”, ellas se ofendían mucho.
Así es que las cogí de las manos, a las matronas, y hablamos juntas. Les expresé que pienso que a veces los pacientes hacen muchas preguntas sobre lo técnico, y no es que pongan en duda lo que se hace, sino que simplemente quieren entender, y que muchas veces tras las preguntas técnicas lo que hay es una necesidad de consuelo. Una necesidad de expresar y explorar las incertidumbres emocionales que sienten, y que a ello hay que darle un lugar también.
Me pareció que nos entendíamos.
Otras experiencias también muy ricas siguieron en estos días en la maternidad de Antsirabe.
He acompañado mis primeros dos partos! Madagascar ha sido una gran experiencia, bellísima.
Ahora he vuelto a remoto en el área rural, empezando a conocer Malawi.
A partir del martes empezaré a compartir y conectar con mujeres embarazadas con la ayuda de una mujer local que me hace de traductora en Mganja, una población rural cerca del gran lago.
Un abrazo bien grande compañeras,
Gracias por leer hasta aquí!
Zoé
xx

Gule Wamkulu, La danza de los espiritus

Hace unos días que os quería escribir sobre este contenido:

Se trata del “Gule Wamkulu”, y es una de las tradiciones de Malawi, la de la tribu de los Chewa!
En las regiones meridionales de Malawi, habitan la tribu de los Chewa, y una de sus particularidades es la manera simbólica en que se comunican dentro de la comunidad.
Se trata de la llamada tradición secreta del “Gule Wamkulu”, que es antigua como la misma tribu y practicada por sus miembros iniciados. Se utiliza para comunicar a la comunidad con los espiritus.
Esta comunidad, que esta estrechamente relacionada con el arte, cuenta con talentosos artesanos que crean elaborados trajes y máscaras hechos con materiales de la naturaleza.
Cada máscara representa un espíritu. Y existen más de cien máscaras que representan más de cien situaciones espirituales.

Foto de Malawian Explorer Blogger

Estos personajes conocidos por toda la población se convierten en un lenguaje común.
Una de las cosas que más me atrae de esta tradición es la seriedad con que toman el juego. El juego representa lo simbólico de la cultura, y en esta comunidad el juego es de una gran riqueza y complejidad.
En este caso una de las reglas del juego es creer que debajo de los trajes y máscaras no hay una persona, si no que es el mismo espíritu el que está hablando.
Éstos se pueden vestir espontáneamente cuando creen que hay que comunicar algo. Los personajes siempre se presentan y comunican bailando.
Cada espíritu es representado por una máscara y cada máscara nace de dentro de la misma comunidad en función de lo que esta pasando en el momento.
Es una especie de observatorio social, político, espiritual. Que sirve para de forma comunitaria digerir, o celebrar lo que está sucediendo.

Foto de African Geographic Magazine

Cuando algo nuevo llega a la comunidad, o se manifiesta algún problema que afecta a todos o varios miembros, se crea un nuevo carácter. Una nueva máscara y un nuevo traje son creados para habitarlos y danzar dentro de ellos. Es un método de comunicación tan antiguo como eficaz de transmitir un mensaje, que pasa a formar parte del imaginario colectivo.
El espíritu de lo que quiere ser expresado entra en la persona que viste el traje, y que es tomado por una danza. La persona pasa al servicio del personaje, y con él enseña de forma simbólica lo que representa este nuevo cambio.
En ocasiones transmiten valores, como cuando un miembro de la comunidad comete un acto que infringe las leyes de la comunidad se le representa y se habita ese espíritu, para mostrar a todos lo que está pasando.
Los niños se sienten muy atraídos, y se les es explicado lo que sucede, de modo que ellos también aprenden de la situación.
 Al mismo tiempo que sirve como reflexión general, puede ser entendido como herramienta de justicia social.
 Es un lenguaje simbólico que sirve de transmisor de la conexión con lo espiritual. Una mezcla de juego y celebración ritual cambiante y llena de significados.
Vendría a ser el telenoticias de la comunidad, en un sentido!

Foto de Andrew Brukman

Los miembros de la comunidad tienen un gran respeto por esta representación y entran en la atmósfera del espíritu. Con sus estados de ánimo, algunos reaccionan con temor, otros le retan, otros danzan, otros se seducen… etc. Le dan un lugar a lo que necesitaba ser expresado y sirve como espejo.
Inmediatamente se despierta algo mágico en la atmósfera cuando un personaje del “Gule Wamkulu” aparece con su danza alegre, o inquietante, energética o vibrante.
Dependiendo de las necesidades y los cambios que atraviesa la comunidad, se pueden llegar a crear máscaras cada día! Los hay para las cosechas, para celebrar la lluvia o para invocarla, para cientos de motivos.
Por cierto, hay uno con la cara de un rojo intenso, que representa la llegada de los europeos! Y éste último ha llegado por el mar envuelto de plásticos!

Foto de South World

Claude Boucher, es un padre católico canadiense, antropólogo, que hace más de cuarenta años que vive entre ellos y se dedica al estudio de esta tradición.
En su honor ha creado un hermoso museo que ha construido para devolver a la comunidad todo lo que ha aprendido de ellos en estos años de valiente dedicación.
Es fascinante!!